Veracruz, Ver.

     
Pablo Jair Ortega




Columna sin nombre

Cuando tenías que hablar bien del gasoducto, pero…



Miercoles 11 de Octubre del 2017

@pablojair

La responsabilidad de iniciar el proyecto del gasoducto en Xalapa es clara: lo avaló el ayuntamiento sin chistar y hasta realizó una sesión de Cabildo al vapor para aprobar su construcción en suelo xalapeño.

Previo a eso se recuerda que hicieron una campaña bastante mala (por no decir, muy jodida) donde líderes empresariales --y no sociales-- avalaban la introducción del gas natural en suelo xalapeño, que no tuvo eco ni impacto en la población.

Por ejemplo, se recuerda que desde cuentas "alternas" de Comunicación Social del ayuntamiento de Xalapa (correos que supuestamente no son oficiales, pero los mandan desde oficinas gubernamentales; algo de la escuela de Gina Domínguez que incluso sigue aplicándose en el Gobierno de Veracruz actual) se enviaban "notas" donde actores principalmente empresariales, aliados del gobierno municipal, daban su visto bueno al gasoducto.

Hay que decir con todo respeto que, si bien esos actores tienen opiniones interesantes para tratar en medios sobre algunos temas del interés público, rara vez tienen la influencia en medios más allá de sus puntos de vista, pues al ser un sector históricamente ligado al oficial o a sus propios intereses comerciales, pocas veces repercute en un tema de interés general.

En el caso del gasoducto, por ejemplo, los genios de la comunicación del ayuntamiento en lugar de hacer una real campaña de imagen, marketing "u lo" que sea, explicando las "bondades", se enfocaron en eso: en una pésima campaña boletinera y de difusión en columnas políticas de poca influencia en el sector popular.

Es decir, quizás la única chamba que tenía el Ayuntamiento de Xalapa y sus comunicadores sociales era convencer o por lo menos plantar en el imaginario social de una ciudad culta los beneficios del proyecto. El asunto es que también reaccionaron tarde en el tema, y fueron vecinos de Coatepec los primeros que alertaron de la instalación del gasoducto al colocar mantas en las entradas del Pueblo Mágico, avisando que estaba por construirse a beneficio de la transnacional Nestlé.

En ese sentido, el ayuntamiento xalapeño tampoco pudo defender el proyecto. No había cómo justificar ante Xalapa un beneficio sólo para una empresa, porque ni siquiera pensaron en enfocarse en la parte social o de provecho para alguna colonia en el futuro inmediato.

Este martes, para abonarle más al tema luego de la oleada de críticas que el gobierno municipal recibió desde el fin de semana, tuvieron la genial idea de deslindarse del proyecto que se estaba construyendo en la carretera Xalapa-Coatepec, echándole el moco al gobierno federal y al del estado.

Lo que no dicen es que uno de los funcionarios federales de la Comisión Reguladora de Energía que aprobó el permiso de distribución de gas para la zona geográfica de Veracruz, es hermano del alcalde, de nombre Guillermo Zúñiga, lo que ya de entrada es un conflicto de intereses.

En este sentido, el mismo ayuntamiento del priista Américo Zúñiga echa el moco al gobierno federal priista de Enrique Peña Nieto por los permisos otorgados por dependencias como PEMEX, Semarnat y la SCT. También embarra al gobierno de Javier Duarte. Sí, el mismo que quiere ser dirigente estatal del PRI.

Ahorita el deslinde ya es tarde, pues el presidente municipal hubiese mejor protestado en su momento junto a los xalapeños o incluso evitado el avance del proyecto y dejarlo para otra administración. En ningún momento cuestionó el gasoducto y todavía este martes por la tarde, desde el Palacio Municipal reiteraron su postura: “es una oportunidad para el desarrollo de Xalapa”.

Nomás que la “oportunidad de desarrollo” ya se las clausuró el gober Cascarita, el mismo que así como se burla del alcalde, al ratito lo tiene comiendo en la palma de su mano.

EPÍLOGO REPRESOR: Flavino Ríos Alvarado fue el secretario de Gobierno que admitió la represión contra pensionados en Xalapa en aquella ocasión que la Policía Estatal desalojó el centro de la capital veracruzana y se convirtió en un escándalo nacional. Este martes, increíblemente, el gobernador Yunes Linares cometió el mismo error de Flavino al admitir que había enviado a reprimir a indígenas de Coxquihui para desbloquear una carretera y advirtió que habrá más garrotazos. Sin empacho para admitir que es un represor, en redes sociales le recordaron las veces que utilizó el Twitter para condenar la madriza que le dieron a los jubilados y hoy aplica a pobladores del norte de la entidad.

EPÍLOGO "BULERO": Que el tema de la nueva remodelación del bule de Veracruz no fue bien recibido por la población del cuatro veces heroico, incluso por medios afines. Y es que no hayan la lógica de remodelar lo remodelado; incluso --comentan desde el puerto-- no es para que se meta a las colonias a hacerle al populista, sino que podría haber otros proyectos para zona económicas o vías de comunicación muy saturadas en horas pico donde esa lana les caería muy bien. Como ejemplo está la carretera del Aeropuerto a Tamsa, que son 6 kilómetros, en los que en horarios de 6:30 am a 8:45 am y de 5:00 a 7:30 pm son horas pico, y que hacen recorrer ese tramo en una hora y veinte minutos. Pensaron que con el anuncio del "bule", la flota iba a responder muy bien, pero midieron mal.

EPÍLOGO MISERABLE: Que fueron 4 cámaras fotográficas prestadas las que tuvo que pedir la Coordinación de Comunicación Social del Gobierno de Veracruz a periodistas y fotógrafos amigos porque literalmente ese día no tenían equipo para realizar la cobertura del Grito de Independencia del gobernador. Hasta el coordinador Elías Assad tenía una prestada porque parece que con su salario no le alcanza comprarse una profesional en el Sanborns… Otros miserables que se vieron mal fueron los del Congreso del Estado, pues resulta que este martes (aunque trataron de hacerlo todo sigilosamente) una empresa mueblera llegó al Palacio Legislativo y se llevó muebles que se debían.



 



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