Veracruz, Ver.

     
De un plumazo


Morelli doble cara

Martes 28 de Mayo del 2019

En la visión política, el festival Salsa Fest fue una invasión morenista al bunker del yunismo.
El gobierno de Cuitláhuac García Jiménez exhibió el músculo en la muralla azul, que fue derribada con música.
La intromisión morenista se dio con la venia del alcalde boqueño, Humberto Alonso Morelli, quien de dientes hacia afuera apoyó la fiesta salsera, pero que en corto, se cansó de erigir barreras para que la primera celebración popular la de la 4ª. T fracasara.
A toro pasado, el alcalde boqueño se vanagloria de la derrama económica, superior a los 250 millones de pesos, debido al flujo de 200 mil personas a los tres días de espectáculo.
Los hoteleros se tragaron los cuentos chinos de Morelli, quién a lo único que contribuyó fue a entorpecer el desarrollo de la fiesta.
Y es que el prepotente alcalde no quiso mover las palapas de la zona de playa, pese a que se había comprometido a removerlas temporalmente para el desarrollo del festival.
Se puso roñoso cuando el personal de montaje fijó las torres de iluminación y sonido enfrente del mamotreto llamado Foro Boca, el mismo que el yunismo quiso habilitar como el nuevo World Trade Center.
La buena disposición de Raúl Ramos Vicarte, a quien los panistas presionan para robarle un terreno adjunto al Foro Boca, contribuyó para se fijaran las áreas de gradas.
La fiesta se la salsa fue un éxito. A los yunistas sólo les queda untarse Vitacilina.