Muy Interesante / Alemania / Miercoles 4 de julio del 2018
La búsqueda de exoplanetas se ha convertido en una prioridad para la comunidad científica y la detección de alguna forma de vida, o de algún planeta que pueda albergarla, se ha abordado como el gran reto del siglo XXI.
En esta búsqueda, la humanidad ha sido testigo, por primera vez en su historia, de un fenómeno astronómico asombroso: el nacimiento de un planeta. Se trata de la primera imagen que se obtiene de un planeta recién nacido en torno a su estrella; y ha sido capturada por el Instituto Max Planck de Astronomía, en Heidelberg, Alemania.
Pero, al arrullo de su pequeña estrella PDS 70, este planeta, todavía en formación, no se parece en nada a la Tierra: es varias veces más grande que el planeta más masivo del Sistema Solar, Júpiter; y también es un planeta gaseoso. Eso sí, su superficie es mucho más cálida que la de cualquiera de nuestros planetas vecinos: de entre 1.300 y 1.900 grados centígrados.
Por otra parte, para su elevada temperatura, la distancia con respecto a su estrella es considerable: tres mil millones de kilómetros, el equivalente a la distancia entre Urano y el Sol.
Y, ¿qué hay de su estrella, PDS 70? Se trata de una enana naranja a 370 años luz de distancia de la Tierra.
Es varias veces más grande que Júpiter, su temperatura es de casi dos mil grados y está tan lejos de su estrella como Urano del Sol.
El planeta se destaca muy claramente en las observaciones, y es visible como un punto brillante a la derecha del centro ennegrecido de la imagen. Este recién nacido ha esculpido lo que se llama un disco de transición, un aro de polvo protoplanetario con un "agujero" gigante en el centro. Estas lagunas internas se conocen desde hace décadas y se ha especulado que se producen por la interacción disco-planeta. Efectivamente, así era: ahora podemos observar el nuevo planeta.
Una instantánea impresionante, que se ha logrado capturar gracias al instrumento SPHERE en el Very Large Telescope (VLT) de ESO, uno de los más poderosos en cuanto a cacería de planetas.
Los instrumentos de detección de planetas son capaces de realizar estas capturas gracias a lo que se denomina un coronógrafo, una máscara que bloquea la luz de la estrella y que permite a los astrónomos detectar su paso. De lo contrario, la luz del planeta recién nacido quedaría eclipsada por la de su estrella.
El joven planeta gaseoso se ha formado alrededor de su estrella de la manera tradicional en que lo planetas gaseosos se forman: del colapso de un disco gaseoso.
"Estos discos alrededor de estrellas jóvenes son el lugar de nacimiento de los planetas, pero hasta ahora han sido muy pocas las observaciones de indicios de planetas bebé en ellos", explica Miriam Keppler, quien lidera el equipo detrás del descubrimiento.
"Los resultados de Keppler nos dan una nueva ventana a las primeras etapas complejas y poco comprendidas de la evolución planetaria", comenta André Müller, líder del segundo equipo para investigar el joven planeta. "Necesitábamos observar un planeta en el disco de una joven estrella para comprender realmente los procesos detrás de la formación del planeta".
¿Por qué es de utilidad esta detección?
Además de lo emocionante del hecho en sí, al determinar las propiedades atmosféricas y físicas del planeta, los astrónomos pueden probar modelos teóricos de formación de planetas, y comprender cómo se formaron los planetas gaseosos de nuestro Sistema Solar, además de intuir cómo se forma el resto.
Los detalles de la detección han sido publicados en dos artículos científicos de la prestigiosa revista Astronomy& Astrophysics.