Veracruz, Ver.

     
De un plumazo


Duarte, el lastre

Lunes 8 de Enero del 2018

A toro pasado, el análisis de la estadía de los tres principales presidenciables, es sustancioso.
José Antonio Meade Kuribreña no tuvo banda de flotación. El cadáver putrefacto de Javier Duarte de Ochoa inunda con su hedor la vida pública de Veracruz.
A los veracruzanos se les revuelve el estómago la sola mención del gobernador más ladrón y cínico que han sufrido a lo largo de su historia.
Cuando Meade dijo que Javier Duarte traicionó a los veracruzanos, los gestos de enojo reventaron en el World Trade Center.
Y en la transmisión en vivo, los comentarios en contra del PRI, sumaron mayoría.
Este es el lastre del que debe deshacerse Pepe Yunes. No permitir que ningún ex duartista se haga el aparecido. Todos apestan. Nadie se salva de esta peste a corrupción.
Tendrá que manejar un filtro fino para cerrarles el paso.
Ese fue la primera toma de pulso del pasado inmediato, que seguirá siendo bandera para los adversarios del PRI.
El factor Javier Duarte debe merecer capítulo aparte en el deslinde, no sólo en el discurso, sino en los hechos.
Es ahí donde tiene que trabajar Pepe Yunes, amén de su apariencia física, su outfit y la estructura discursiva.
Aún está a tiempo de ser competitivo.



 





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