Veracruz, Ver.

     
De un plumazo


El enterrador Campa

Viernes 13 de Octubre del 2017

Roberto Campa Cifrián, uno de las cinco lobitos amamantados por la maestra Elba Esther Gordillo Morales, viene a Veracruz a pegarle al viático.
Nada se avanza en cada visita con relación al reguero de desaparecidos cuyas almas en pena pululan en todo Veracruz.
Las madres buscadoras buscan consuelo en el impávido, inexpresivo y frío subsecretario de Derechos Humanos de la Segob.
Chocan con un bloque de hielo.
Sólo 26 restos óseos han encontrado concordancia genética con personas desaparecidas, 300 siguen esperando la justicia del ADN para que sus familiares puedan identificarlos, rendirles un culto mortuorio, cremarlos, enterrarlos a pedazos, pero con la certeza que ya están con los suyos.
Lo peor es que las madres buscan en Campa Cifrián un consuelo, un atisbo de esperanza de encontrar a sus hijos, ante la criminal, superflua e inhumana actitud de Jorge Winckler, fiscal veracruzano, quien, ante el más mínimo reclamo, bloquea de sus redes a los colectivos.
María de los Ángeles Henao, del Colectivo Solecito, se quejó que el abogado Winckler las bloqueó de su cuenta de Twitter.
Roberto Campa Cifrián, inmutable como enterrador de pueblo dijo: pues “La realidad es que algunas veces la recomendación de los especialistas, cuando hay ataques y cuestionamientos es cortar la comunicación y no entrar en un esquema de insultos”.
¡Hágame usted de refabrón cabor! diría el difunto Enrique Huerta



 





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