Veracruz, Ver.

     
De un plumazo


...hasta la coyunda lame

Domingo 4 de Junio del 2017

Este domingo perdió la democracia, perdimos todos.
Los niveles de votación fueron magros, miserables.
La culpa es de todos, la apatía nos invadió, el miedo nos paralizó, el hartazgo por la política partidista nos arrebató las ganas de ir a la urna.
Ya no habrá regreso. Si no se vota no hay derecho ni margen para el reclamo posterior. Así funciona esta democracia pírrica; la segunda más costosa en el mapa mundial.
Enoja, pero cabe aquí la sentencia, el lugar común, la frase trillada: cada pueblo tiene el gobierno que se merece.
Tiene razón Juan Villoro cuando dice que los mexicanos, en esencia, seguimos una estructura piramidal, estamos acostumbrados a obedecer.
La explosión de las redes sociales no ha logrado disolver este atavismo anclado en la memoria colectiva, seguimos en formación ovina, obedeciendo como borregos, empeñando nuestra dignidad a cambio de mil pesos, una despensa o un atado de láminas.
Las minorías retratadas en la votación seguirán dictando las reglas del juego.
Los borregos están cómodos con el orden del caos.
Ni modo.