Veracruz, Ver.

     
Francisco Rubén Chávez Osorio




El Confesionario de Rasputín

No te sueltes México…porque me da miedo



Lunes 25 de Septiembre del 2017

De pronto como salido de una película de terror, despertamos en medio de un estruendo y con una sensación de angustia y zozobra, pero plagados de imágenes y versiones; muchos cables sueltos a través de las redes sociales, (“dicen, se cree que, al parecer”), y en base a esto medio mundo opinando de lo que aparentemente se ve al inicio…

Tremendo sismo, estructuras colapsadas y muchas más dañadas, y así en esos momentos el inconsciente colectivo de un México segmentado, dividido y que parecía casi olvidado de sí mismo resurgió al sonoro rugir de la madre tierra.

Así de repente el tiempo se detiene y de manera espontánea todos quienes estaban más cercanos a esas construcciones, llámese casas, edificios, escuelas, etc., una vez pasados los primeros minutos y parte del susto en afán de buscar o rescatar a sus seres queridos impulsados por un instinto de supervivencia, nadie mide peligros ni riesgos en esos instantes, que son cruciales hablando de las vidas en una situación de emergencia. Todos ellos, maestros, hijos, madres vecinos, parientes, etc. Se unieron en automático y se pusieron manos a la obra, fueron los primeros “respondientes” (como se le llama en materia de protección civil) ante esa urgente necesidad de sacar con vida a las personas de esos edificios o lo que quedó de ellos.

Conforme pasaron los minutos, horas…el tiempo, aumenta el número de voluntarios, que ya no son precisamente familiares de las personas ahí atrapadas o sepultadas bajo enormes cantidades de planchas de cemento, varillas, etc.

Como primera respuesta sin duda fue algo bueno a pesar de poner en riesgo a un mayor número de vidas. Justo a 32 años de distancia, vino esta prueba en donde muchos jóvenes, hombres y mujeres participaron (y continúan haciéndolo), con toda esa energía y fuerza capaz de lograr cambios efectivos con agilidad y prontitud; poco después entrarían los rescatistas, fuerzas de seguridad, militares y una serie de especialistas, en donde se incluyen por supuesto los ya ahora mayormente conocidos “binomios caninos” con el caso de la famosa “Frida”,”Evil”, etc., algunas corporaciones con uso de tecnologías nuevas aplicadas en esta gran contingencia; conforme pasó el tiempo se fue conformando un mando al frente de la emergencia y con esto delegar responsabilidades de funciones por grupos o secciones; aquí varias personas voluntarias se sentían desplazadas o imaginaban que sus actuar ya no era valorada, cuando en verdad fue todo lo contrario.

México, con este sismo y sus afectaciones hizo que el mundo entero volteara a verlo, pero más aún por ver el resurgimiento de un México que parecía haberse perdido, de lo que un día fue, pero para dicha de todos nosotros, nunca se fue, no se borró de la faz de la tierra su esencia; esa heredada desde tiempos remotos, y que sonaba a leyenda, un pueblo fuerte, generoso, forjado de raíz con tenacidad y amor a su raza, espíritu de un pueblo guerrero que no se rinde, y se levanta.

Tan sorprendidos los extranjeros como los propios mexicanos de notar este resurgimiento, el mundo se extraña tanto que sobre todo generaciones más jóvenes se quedan atónitas como preguntándose, y ¿qué estamos haciendo?, ¿estamos unidos?, ¿Dónde habían estado todo este tiempo estos impresionantes seres?, ¿es acaso real esto que estamos viendo?, el mundo se lo pregunta hoy mismo. A diferencia de hace 32 años, hoy hay muchos jóvenes con su espíritu renovado, pero también muchos sabios ancianos dándonos sendas lecciones de vida, como la de una anciana de 80 años que estuve debajo de los escombros por días, y ella sola se auto motivaba para soportar con paciencia en medio de la soledad y angustia y esperar, porque siempre conservó la esperanza… Los ancianos captados llevando sus limitados víveres, que llevan todo su corazón y el deseo de ayuda a los hermanos más lastimados, etc., o el joven en silla de ruedas que ahí está cooperando, sacando escombro, infinidad de casos y lecciones de vida: la niña que dibujaba perritos en las bolsas de alimento para donarlas, el joven sin una pierna que también apoyó en Morelos, y así miles de esos que ni sabemos y parecen perderse en el tiempo y espacio.

Sin embargo así como resurge éste mi México lindo y querido, hubo algunos casos de gente sin identidad, sin amor por sus hermanos y su país, que han querido aprovechar las circunstancias, pero afortunadamente no son la mayoría, la mayoría si queremos a nuestro país.

Es tal el asombro que hasta he sentido miedo, sí, miedo de que se pase toda esta emergencia en un momento determinado, no porque desee la desgracia, daños y pérdidas de vidas, sino porque, me pregunto y ¿Qué pasará mañana cuando todo esto haya pasado?...

¿Cómo hacer para que no nos soltemos de la mano?, y que cuando esto ocurra, sea solo para ocuparlas en apoyo a un hermano y defender a este México admirable y solidario.

Estamos ya en un nuevo comienzo, Mexicanos, no permitamos que nada ni nadie vuelva a separarnos, bajo ninguna forma de ideología o sofisma, aferrémonos todos y así unidos, nada ni nadie podrá vencer a este pueblo glorioso, nunca más una mujer vulnerada, nunca más jóvenes enterrados bajo el yugo de los vicios y la desesperanza, no más inocentes asesinados bajo falsas ideologías, nunca más vivir subyugados, no más divisiones.

Y, ¿qué tal si nos quedamos así para siempre?

Unidos hombro a hombro, de verdad y con los pies en la tierra, sin que sea solo por una desgracia que nos mantengamos unidos y fuertes…

¿Qué tal si a diario levanta su mano empuñada México ante tanto ruido estúpido e insípido venido de tantos deseos insanos que solo desea vernos divididos y no nos permiten convivir como verdaderos hermanos?

A las nuevas generaciones y que quizá oían alguna vez decir de nuestros abuelos y padres que “hubo una vez un México glorioso y de esplendor”, sepan que no hubo; de aquí somos y aquí estamos, esta es nuestra tierra y a eso hemos venido, y solo tenemos esta vida.

México, desde este “ombligo en el lago de la luna”, o “el ombligo de la luna”, aquí y ahora, este es el tiempo y lugar de hacer realidad un nuevo comienzo.

e-mail: yefimovich_012@hotmail.com



 





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